A continuación os remito la reseña de el último libro de la Herejía de Horus que he leído. Se confirman varias sospechas que albergaba sobre varias Legiones y los claroscuros de las intenciones de los protagonistas de la enorme serie de sucesos que ocurren durante la Herejía.
El punto de vista de los culpables no deja indiferente, volviendo la típica confrontación entre buenos y malos en algo discutible: no hay una separación entre blanco y negro, sino una extensa trama de grises, y cada capítulo muestra un tono diferente. Esta mezcla es la novela que tengo entre mis manos.
En la Herejía absolutamente todos los Marines Espaciales son más humanos, llevándoles a cometer errores y actos heroicos con consecuencias que repercuten en el futuro que todos conocemos. Muchas de las claves del quién, por qué, y dónde están en las páginas de este libro. A continuación destaco cinco puntos que creo conforman los aspectos más importantes de la novela:
El Primer Hereje
Lorgar es uno de los primarcas más difíciles de describir; a lo largo de sus apariciones se presenta como un ser amable, sensible -sobrerreacciona en ocasiones- y a la vez resuelto: posee matices que le acercan más a los humanos comunes que a los primarcas, y eso al principio puede resultarle confuso al lector.
A Lorgar le preocupa una cosa por encima de todas las demás: la verdad. A través de ella es como la Humanidad puede labrarse un futuro esperanzador en una galaxia hostil. Lorgar se diferencia del resto de primarcas por su firme creencia que no se logra una anexión verdadera al Imperio con la conquista militar, el derramamiento de sangre o la opresión, sino mediante el entendimiento, la educación, y por encima de todo la fe, cualidad única de los humanos que les abrirá la puerta hacia su salvación.
Y Lorgar tiene una fe infinita en su padre, el Emperador.







